Cap. 2º
De aquellos cartelitos playeros con la inscripción de PROHIBIDO EL DESPELOTE , aunque no en estos términos, que contribuyeron a la difusión de los ridículos trajes de baño de nuestros padres y abuelos, con los que parecía que estaban en carnavales, a los modelitos de una ó dos piezas que podemos contemplar en cualquier litoral nuestro, y cuyo precio está en razón inversa a su tamaño.
Incluso disponemos de zonas nudistas donde podemos andar como Dios nos trajo al mundo. Bueno,más desarrolladitos y, algunos, con gafas.